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Sobre el autor

Consultora de Innovación - Ana es licenciada en Bioquímica, que completó en el departamento de Biorremediación de la Universidad de Queen’s (Kingston – CA) a través del Programa TASSEP, y máster en Biología Vegetal Aplicada, ambos por la Universidad Complutense de Madrid. Comenzó su carrera profesional desarrollando proyectos en BIOPLAT (la Plataforma Tecnológica y de Innovación Española ‘Biomasa para la Bioeconomía’) y continuó como Asesora de Bioeconomía en el área de bioeconomía de la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible de Andalucía. Ana se define como defensora del medio ambiente y del pensamiento crítico.

Los suelos sanos son la base de los sistemas alimentarios sostenibles y son fundamentales para el crecimiento de las plantas, la filtración del agua, la regulación de los gases de efecto invernadero y el hábitat de diversas especies. Los suelos también desempeñan un papel importante en la mitigación de los impactos del cambio climático mediante el secuestro de carbono y la reducción del riesgo de inundaciones y erosión. A escala mundial, los suelos constituyen la mayor reserva terrestre de carbono, albergan más del 25% de toda la biodiversidad y proporcionan entre el 95 y el 99% de los alimentos para 8.000 millones de personas [1]. Además, un suelo sano es esencial para el bienestar de las personas, ya que proporciona agua y aire limpios, sustenta el patrimonio cultural y los paisajes y contribuye a las economías locales. La salud de los suelos europeos es, por tanto, de vital importancia para la seguridad alimentaria, la resistencia climática, la biodiversidad y la prosperidad económica del continente.

La salud de los suelos se ve afectada por una serie de factores físicos, químicos y biológicos. Los factores físicos incluyen la textura, estructura y profundidad del suelo, que afectan a la infiltración de agua y la aireación. Los factores químicos incluyen la disponibilidad de nutrientes, el pH y la salinidad, que afectan al crecimiento de las plantas y a la actividad microbiana. Los factores biológicos incluyen la presencia y diversidad de organismos del suelo, que desempeñan un papel fundamental en el ciclo de los nutrientes y la supresión de enfermedades. ~SoilHealthBenchmarks.

La salud de los suelos como prioridad estratégica en Europa

En Europa, la salud de los suelos está amenazada debido principalmente a actividades humanas, como la agricultura industrial, la deforestación y la urbanización. Según las estimaciones, entre el 60 y el 70% de los suelos de la UE son insalubres, lo que cuesta a la UE al menos 50.000 millones de euros al año[2], y tiene importantes repercusiones en la producción de alimentos, la biodiversidad y la resistencia al cambio climático. La erosión del suelo, la compactación, la contaminación y el agotamiento de nutrientes son sólo algunos de los retos a los que se enfrentan los suelos europeos, lo que pone de relieve la urgente necesidad de actuar para proteger y restaurar este recurso vital.

La UE ha reconocido la importancia de la salud del suelo y ha publicado su propia Estrategia Europea del Suelo para 2030, además de incluirla en varias políticas y estrategias incluidas en el Pacto Verde de la UE, como la Política Agrícola Común (PAC), la Directiva Marco del Agua, la Directiva de Hábitats o la Directiva de Responsabilidad Medioambiental. En conjunto, estas políticas reflejan el compromiso de la UE con la protección y el restablecimiento de la salud del suelo como componente clave de su estrategia de desarrollo sostenible y acción por el clima.

Misión «Un pacto por el suelo para Europa’’

Para apoyar las políticas mencionadas con experiencias prácticas, la Comisión Europea, en el marco del programa Horizonte Europa, ha puesto en marcha la Misión «Un pacto por el suelo para Europa», cuyo objetivo es apoyar la transición hacia unos suelos sanos para 2030. Este ambicioso programa de investigación e innovación combina las ciencias sociales y las soluciones prácticas, reuniendo a diversas partes interesadas para crear conjuntamente conocimientos y poner a prueba nuevos enfoques para mejorar la salud del suelo. El programa Misión Suelos es una iniciativa crucial para salvaguardar el futuro de Europa, garantizar que sus suelos sigan siendo sanos y productivos para las generaciones venideras y alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, en particular los relacionados con la seguridad alimentaria, la acción por el clima y la biodiversidad.

Uno de los componentes clave del programa Misión Suelos es la creación de más de 100 Living Labs (entornos reales en los que los investigadores y las partes interesadas pueden co-crear y probar nuevos enfoques para mejorar la salud del suelo) y Lighthouses (proyectos de demostración a mayor escala que muestran el impacto de estos enfoques). Estas iniciativas invitan a agricultores, científicos, responsables políticos y organizaciones de la sociedad civil a compartir conocimientos y desarrollar soluciones innovadoras. Otros puntos importantes en los que se centra el programa son:

  • Implicar y capacitar a los ciudadanos: el éxito de sus iniciativas depende de la participación activa y el apoyo del público.
  • Conseguir un enfoque interdisciplinar: expertos de diversos campos (agronomía, ecología, economía y ciencias sociales) para desarrollar soluciones integradas.
  • Adaptabilidad y transferibilidad: desarrollo de enfoques que puedan adaptarse a diferentes contextos y reproducirse en toda Europa,

De esta forma, el programa quiere maximizar así su impacto y garantizar que los suelos sanos se conviertan en la norma en Europa, y no en la excepción.

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